POR SI HOY SE TE OLVIDÓ VIVIR
- 2 feb 2018
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-Vive como si fueras a morir mañana, aprende como si fueras a vivir para siempre.-Mahatma Gandhi

En ocasiones, es tan rutinario que, de hacerlo cada día se nos pasa por alto. Estoy hablando de vivir. Se nos olvida vivir y pasamos a modo supervivencia.
Actuamos por inercia y nos dejamos llevar por el hacer cotidiano sin reparar en la aventura de ser. Ser con la total plenitud de la expresión. Exprimiendo cada instante con lo que este nos pueda ofrecer al tiempo que ser capaces de dar todo aquello que albergamos en nosotros.
Despistados por el ambiente que nos rodea, nos empeñamos en hacer sin ser. Hacer y hacer, correr, trabajar, viajar, preocuparnos, pero olvidándonos de SER.
En cierta ocasión leía una frase que afirmaba lo siguiente: La luna sólo tiene dos opciones, menguar o crecer.
Esta afirmación no queda muy lejos de nuestra realidad personal. Como seres humanos no tenemos muchas más opciones. O nos dejamos llevar por la entropía (cualquier proceso que se dé en la naturaleza es para producir mayor desorden, lo que conlleva un inevitable y caótico final) es decir, menguamos en nuestras posibilidades de crecer como personas, o bien, optamos por desarrollarnos haciendo crecer todas nuestras potencialidades.
Si observamos a las personas de mayor edad, fácilmente podremos descubrir dos tipos bien diferenciados.
Hay ancianos que, tras vivir las diferentes experiencias que les ha brindado su existencia hasta el momento, con sus altos y bajos, sus dulces y amargos, parece que hayan hecho un singular acopio de los sinsabores de sus vidas y la amargura reine en su mirada. Todo resulta negativo y desagradable. Nada merece la pena y todo lleva al desastre. Su “luna personal” no tiene más remedio que decrecer y son incapaces de ofrecer ningún tipo de luz que pueda iluminar o dar calor a nadie.
Por otra parte, podemos encontrarnos con personas de edad que, pasando por circunstancias similares (tanto en lo positivo como en aquellas experiencias más amargas) irradian amor y pasión en sus miradas. Los ingredientes son los mismos. Las oportunidades en la vida no han variado. El modo de entender y vivir la vida, sí.
De ese modo vemos como estos ancianos han invertido sus vidas en ser “lunas llenas” que dan luz, calor y guía por donde quiera que van. Una colección de experiencia vital que regalan a su paso. Han sabido aprovechar las experiencias de sus vidas para crecer, para ser más sabios, para poder dar y darse.
La conclusión es bien fácil. ¿Qué luna quieres ser? No hay excusas. Sólo es cuestión de actitud. ¿Cuál quieres que sea tu legado? Cada día es una nueva oportunidad de crecer. Aprovechar las experiencias que te da la vida para crecer en sabiduría, en amor, en tomar de la vida y darte a ella.
Para finalizar os paso este enlace con una preciosa canción de Rozalén junto a Estopa. No dejéis de escucharla.
https://www.youtube.com/watch?v=iqHb7Wan98E
Espero vuestros comentarios.
Un abrazo sináptico













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